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REVIEW | Huawei P9

Que Huawei viene pisando fuerte en los últimos tiempos en el terreno de los smartphones, no es ninguna novedad. Mientras que en el pasado era una más de los muchos fabricantes chinos que pasaban sin pena ni gloria entre los usuarios, estamos viendo como, y cada vez más, se trata de una alternativa muy interesante a las clásicas marcas como pueden ser Samsung, Sony, LG y otras tantas. Y gran parte de culpa de eso la tienen dispositivos como este P9, el último de sus buques insignia.

Caja y contenido

Tenemos que tener en cuenta que estamos ante todo un gama alta, un terminal que pretende plantar cara a lo mejor de cada casa, y por lo tanto todo va muy encaminado en esa dirección; incluso este apartado.

En una caja bastante sencilla y con el sello de Leica (que estará presente a lo largo de toda la review, ya que ocupa un lugar bastante importante en el conjunto de este terminal), nos encontramos con el propio teléfono bien protegido por plásticos, además del cargador de pared, el cable Type-C, unos auriculares, los clásicos papeles de inicio rápido y garantía y, atención, una funda protectora de silicona transparente que hace que evitemos tener que andar buscándola por nosotros mismos en el caso de que prefiramos llevar el smartphone más protegido.

Como vemos, Huawei no ha escatimado en gastos en lo que a este dispositivo se refiere, y es lógico si tenemos en cuenta el rango de precios y el sector de mercado en que se mueve.

Diseño y dimensiones

Este es uno de los capítulos donde sin duda más destaca el P9, y no son pocos en los que lo hace. Tiene una apariencia, en mi opinión, realmente bonita y muy premium, tanto por los materiales usados para su construcción como por las líneas de diseño que sigue. Está disponible en varios colores, y este “mystic silver” le sienta realmente bien, y eso que nunca he sido de terminales blancos.

Como decía, tiene un aspecto muy positivo, y sienta excepcionalmente bien a la mano, además de por estar fabricado íntegramente en aluminio, por sus dimensiones y su peso, que están bastante conseguidos y que son de 145 x 70,9 x 7 milímetros para el primero y de 144 gramos para el segundo. Es bastante delgado y se puede llevar perfectamente en el pantalón sin que moleste en ningún momento.

En la parte frontal se sitúa la pantalla, que ocupa un 72,9% del total, que sin ser lo mejor que vemos en el mercado en este sentido, sí que aprovecha suficientemente bien la superficie. Además de ésta, también encontramos la cámara delantera, el sensor de proximidad, el altavoz de llamadas que a su vez integra el LED de notificaciones y el logotipo del fabricante.

En el canto izquierdo sólo está la bandeja para las tarjetas nanoSIM y microSD; en el derecho, los botones de control de volumen y el de encendido, que tiene una superficie algo rugosa que hace que sea más fácil de situar con el dedo (aunque con el paso de los días y con el uso el dedo va automáticamente a donde éste se encuentra); en la parte superior encontramos únicamente el micro de cancelación de ruido y, debajo, y de izquierda a derecha, la conexión Jack para los auriculares, el micrófono de llamadas, el USB Type-C y el altavoz.

La parte trasera es muy interesante, y es que en ella se encuentran las dos cámaras principales que sin duda son de lo más característico del terminal. Están acompañadas por un doble flash LED de dos tonalidades, una más cálida y otra más fría, que hace que la luz sea más real en según qué situaciones, además de por un láser de autoenfoque y de la firma de Leica. Debajo de éstos, que por cierto están recubiertos por un cristal que hace que no sobresalgan en absoluto del dispositivo, y por último, se encuentra el sensor de huellas dactilares que, como veremos más adelante, es realmente bueno.

En este sentido hay poco más que comentar, aunque sí que he notado que los botones del canto derecho, y sobre todo los de subir y bajar el volumen, están algo sueltos. Son de una muy buena calidad, tienen un buen recorrido y también son de metal, al igual que todo el teléfono, pero es cierto que bailan un poco al tocarlos. En cualquier caso esto no empaña en absoluto su apartado estético, pero es necesario reseñarlo.

Pantalla

Cuenta con una pantalla IPS de 5,2 pulgadas, un tamaño que personalmente se me hace muy, pero que muy cómodo, con una resolución Full HD que arroja una densidad de píxeles de 423 ppp y con protección Gorilla Glass contra arañazos y pequeños golpes. Aunque estoy acostumbrado a terminales de 5,5 pulgadas, como probablemente la mayoría de los usuarios estará (vemos como éstas son las dimensiones más extendidas en los últimos tiempos), ésta no se me ha hecho pequeña en absoluto, algo que sumado a la muy pronunciada curvatura 2.5D que posee hace que sea perfectamente usable con una sola mano, y además de una forma muy cómoda.

Por otra parte, y contrariamente de lo que cada vez más ocurre con los terminales top de otros fabricantes, se ha decidido no subir hasta resoluciones mayores como el 2K, algo que a algunos puede parecer una mala elección pero que en mi opinión, y sobre todo si tenemos en cuenta las dimensiones de la pantalla, me habría parecido un error. Si con 1080 se ve perfectamente, ¿para qué poner más resolución, con el consiguiente gasto energético y de rendimiento que eso conlleva?

Sus colores son muy vivos, y además se pueden configurar al gusto gracias a la herramienta de temperatura del color correspondiente, que se encuentra dentro de las opciones de ajustes de pantalla. Se puede seleccionar entre fría, cálida o predeterminada, siendo esta última una excelente forma de adaptar la temperatura del color al antojo de cada cual. Siguiendo en esta línea, poco más hay que comentar, ya que estamos ante una pantalla bastante buena, a la que la conjunción de colores y resolución sientan realmente bien.

Un punto a tener en cuenta es el brillo, que es bastante alto y que permite que se pueda usar perfectamente bajo la luz directa del sol. Es cierto que no es la mejor del mercado en este y en otros sentidos, pero para comprobarlo hay que sostener el P9 junto a otro terminal de gama alta, como el Galaxy S7 por ejemplo, para darse cuenta. Con el uso independiente de este teléfono, que será lo más habitual entre los usuarios, se obtendrá una experiencia de uso buenísima.

La respuesta táctil, por su parte, es también realmente positiva. Es cierto que todos los smartphones deberían ofrecer en este sentido unos resultados similares, a no ser que cuenten con algún problema, claro. Pero también es cierto que la interacción de nuestros dedos con las pantallas no es igual en todos los casos. En algunos hay que apretar algo más y en otros con apenas rozar ligeramente la superficie del panel ya se nos reconoce la pulsación. Pues bien, el P9 es de estos últimos, por lo que estoy encantado en este aspecto.

Finalmente, y poner un dato negativo, he de decir que los bordes negros que se encuentran alrededor de la pantalla son bastante anchos. Cuando ésta está apagada parece que llegara hasta el mismo marco, pero al encenderla, y al tratarse de una variante en color blanco, se pierde algo de calidad estética.

Hardware y conectividad

A pesar de dejar de lado a fabricantes más extendidos en materia de hardware como pueden ser Qualcomm o MediaTek, este P9 cuenta con lo último y, encima, está desarrollado por la propia marca. Hablamos del Kirin 955, que así es como se llama el procesador que se encuentra en su interior y que tiene nada menos que ocho núcleos, de los cuales la mitad trabaja a una frecuencia de 2,5 GHz y la otra mitad a 1,8 GHz y que va como un tiro. El hecho de prescindir de fabricantes más habituales no resulta en este caso algo negativo, sino que me atrevería a decir que justamente sucede lo contrario, como veremos en el correspondiente apartado del rendimiento, pero sigamos yendo por partes.

Al 955 le acompaña la GPU Mali-T880 y según las capacidades de memoria existen dos versiones diferentes: una de 3 GB de RAM y 32 de almacenamiento (que es el modelo de esta review y de los cuales quedan libres en torno a los 25 GB) y otra algo superior que cuenta con 4 GB de RAM y 64 de memoria interna. El tema de la RAM se puede llegar a notar, por supuesto, en los casos de usos más intensivos, pero ya os adelanto que será bastante complicado quedarse corto con la versión de 3, ya que la conjunción de hardware y software es una pasada en este terminal. El del almacenamiento, sin embargo, no creo que resulte ningún problema en ninguno de los casos, ya que en ambos se puede ampliar hasta los 256 GB gracias al hueco de la segunda tarjeta SIM.

En cuanto a la conectividad vemos que no falta prácticamente de nada. Cuenta con Bluetooth en su versión 4.2 (lo que se traduce en muy buenos consumos energéticos), WiFi con soporte para todo tipo de redes, GPS y GLONASS, chip NFC y, por supuesto, conexión USB Type-C. Lo único que echamos en falta es la radio FM, que aunque puede ser fácilmente suplida por proveedores de radios en Internet, no habría estado de más si tenemos en cuenta el rango de precios en el que este terminal se mueve.

Me ha gustado mucho la rapidez con que se conecta a las redes WiFi que he estado usando, y aunque no lo es tanta a la hora de encontrar satélites, sí que es cierto que una vez lo hace es capaz de conectarse a muchos, por lo que la ubicación la da perfectamente, tanto en exteriores como en interiores. Sin ir más lejos, la imagen siguiente es una captura hecha dentro de un edificio, y aunque le costó unos veinte segundos más o menos, acabó estableciendo conexión con ocho.

Como apunte final de este aparado, comentar que en esta ocasión no contamos con ningún tipo de protección contra el agua y el polvo más allá de lo que podemos considerar estándar. Aun tratándose de un gama alta, porque sin duda lo es, vemos como en este sentido se queda un poco atrás frente a los demás terminales con que compite.

Software y rendimiento

Estamos ante la penúltima versión de Android existente, esto es, la 6.0 Marshmallow, corriendo bajo EMUI 4.1, que no es más que la capa de personalización con que Huawei tiene a bien en dotar a sus terminales. Con respecto a lo primero, es de agradecer, e incluso exigible, si tenemos en cuenta a las alturas del año en que nos encontramos. Igualmente esperemos que el fabricante haga su trabajo y lleve Nougat lo antes posible a sus terminales, pero sobre todo a éste. Sobre lo segundo, y como amante incondicional de Android stock, siempre me parece un error que algunas marcas modifiquen tanto la estética y la interfaz que caracteriza a los dispositivos Nexus y a otros tantos.

De igual modo, hay que puntualizar algunas cosas. Aunque sería deseable, como digo, que no se modificara nada, EMUI no está del todo mal, y apenas pasen unas horas o si acaso días, uno se acostumbra perfectamente. Entre los cambios más significativos que encontramos con respecto a los terminales de otras marcas con capas menos intrusivas, está el de la multitarea. En este caso, se dejan de lado las tarjetas verticales de las aplicaciones que tengamos abiertas en segundo plano para dejar paso a una transición horizontal que recuerda mucho a la de MIUI y con que la que podemos cerrarlas o bloquearlas deslizándolas hacia arriba o hacia abajo. Además, el icono de una papelera que aparece en la parte inferior de esa pantalla hace que cerrar todos los procesos que tengamos abiertos a la vez sea pan comido.

Y es que el hecho de cambiar radicalmente el concepto de Android más puro que tenemos no es en todo caso negativo. Si bien es cierto que de serie viene algo de bloatware, y que es fácilmente desinstalable, lo deseable sería que no existiera.

Algunos puntos positivos de este apartado lo ponen los diferentes e interesantes modos de tomar capturas de pantalla, en los que únicamente tendremos que usar nuestros nudillos para hacer una completa o una sección en particular, que nosotros dibujaremos a nuestro antojo, como el de la imagen superior izquierda. También trae una aplicación llamada “Administrador del teléfono” que puede ayudar a liberar algo de memoria fácilmente junto con algunas otras funciones que, en definitiva, se traducen en una mejor optimización del sistema.

Otro detalle que es necesario nombrar es el de las notificaciones. Éstas aparecen en orden cronológico, por lo que si cuando saquemos el teléfono del bolsillo vemos que tenemos varias de ellas, echando un rápido vistazo al timeline de la parte izquierda que resulta de bajar la persiana superior, podemos situarlas rápidamente en el tiempo. Sin embargo, también hay algo relacionado con éstas que no me ha gustado, y es que la forma en que aparecen puede resultar bastante molesta en ocasiones, sobre todo si estamos jugando. Acostumbrado a deslizar hacia la izquierda o hacia la derecha rápidamente el aviso flotante que aparece cuando, por ejemplo, nos envían un mensaje de WhatsApp mientras estamos usando el terminal, me ha resultado incómoda la forma en que se hace en EMUI, que es hacia arriba.

Por lo demás, tiene una interfaz bastante buena, que destaca por no incluir cajón de aplicaciones, pero que puede ser fácilmente solucionado instalando launchers alternativos como el de Google o Nova.

Pero quizá la mejor característica de todo el software la encontremos en el sensor de huellas dactilares. Es, sin ningún tipo de dudas, de lo mejor que se puede encontrar a día de hoy. No hace falta tener la pantalla encendida para desbloquearla, sino que con ella totalmente apagada, bastará con posar el dedo sobre él para ver cómo el terminal se despierta en un abrir y cerrar de ojos. Literalmente.

Pero ahí no acaba la cosa, ya que este sensor que hasta hace poco nos era un completo desconocido y que desde hace un tiempo se ha vuelto un compañero inseparable de los usuarios de smartphones, es capaz de ir mucho más allá de la simple tarea de desbloquear el dispositivo. Mientras estamos usándolo, podemos deslizar el dedo sobre él hacia abajo y se desplegará la persiana de notificaciones, lo podemos pulsar dos veces y éstas se borrarán, y deslizándolo de nuevo hacia arriba volveremos a la aplicación que tengamos abierta. Esta es una funcionalidad que nunca había tenido la ocasión de usar, pero que una vez lo he hecho, echaré en falta en el futuro en los demás terminales que utilice. Es, sin duda alguna, uno de los añadidos de lo más útil y funcional con que me he topado.

Y llegamos al rendimiento de este Huawei P9, aunque ya adelanto que es tremendamente bueno. No tiene nada que envidiar a los demás flagships, y buena parte de culpa la tiene el hecho de que todo reme en la misma dirección. Me explico: es un terminal de Huawei, que monta un procesador fabricado por Huawei, sobre una capa de personalización desarrollada por Huawei y con una interfaz propia de Huawei, y eso se nota.

Se nota sobre todo en que está perfectamente optimizado, con unas transiciones fluidas, en las que el lag brilla por su ausencia, y que es capaz de mover sin despeinarse cualquier juego o aplicación del mercado, por exigente que sea. Y en aspectos como el de la multitarea se nota: se pueden tener a la vez abiertas muchas aplicaciones y navegar entre ellas sin ningún tipo de problema. Es obvio que si abrimos los 8 ó 10 juegos con mejores gráficos de la Google Play Store alguno se cerrará para dejar paso a los demás, pero en el uso habitual de cualquier usuario, incluso de lo más exigentes, cumplirá con mucha solvencia.

Únicamente he tenido un cierre forzoso en los muchos días que he estado usando este terminal como teléfono personal, y ocurrió en la aplicación Google Keep. Sólo uno, así que eso puede dar una ligera idea de cómo funciona el P9.

Audio

Su audio está bastante bien, y suena muy alto. Posee un único altavoz, que se encuentra en el marco inferior y la derecha de la conexión Type-C, y aunque no se trata de la mejor de las ubicaciones, no se llega del todo a obturar al usarlo en modo apaisado porque está bastante cercano a la esquina.

Como decía, la calidad del sonido es bastante buena, tiene un volumen considerablemente alto y no llega a distorsionar ni siquiera en sus cotas más altas.

Con respecto a su uso con auriculares, la experiencia que se obtiene es también muy positiva. He podido oír música y vídeos tanto con cascos conectados mediante la toma de Jack como inalámbricos, así como a través de altavoces Bluetooth, y en todos los casos no he tenido ningún problema.

Por último, la aplicación nativa de Huawei para el consumo del contenido auditivo es de lo mejor que me he encontrado, y cuenta con la posibilidad de crear listas personalizadas a raíz de las carpetas donde guardemos la música, algo que en mi caso es muy de agradecer. Lo que sí he echado en falta, o al menos no he conseguido encontrarlo, es algún ecualizador con el que poder modificar los parámetros del sonido dependiendo de si lo voy a usar en un altavoz pequeño, uno grande, un tipo de auriculares u otro. Pero bueno, en resumidas cuentas esteasección cumple sobradamente y para quienes estos temas sean importantes a la hora de decantarse por un terminal no tendrán mayores problemas con el P9.

Cámaras

Y llegamos al que probablemente sea el apartado más importante de este dispositivo. Porque aunque en las anteriores secciones hemos visto que éste destaca en casi todo, son las cámaras, y sobre todo las traseras, las que mayor protagonismo cobran sobre el resto de especificaciones.

Ya os adelanto de que quizá no sean las mejores del mercado, ya que terminales como los buques insignia de Samsung o de Apple en estos últimos años han puesto el listón muy alto, pero sí que están en la cima de los dispositivos más top del mercado y, por supuesto, bastante por encima de la gran mayoría.

Como podemos comprobar en la imagen superior, en la trasera cuenta con dos cámaras, algo que no es exclusivo del P9 ya que otros teléfonos como el LG G5, iPhone 7 Plus e incluso su emparentado Honor 8 también las poseen. Pero lo que distingue a este terminal de los demás en este sentido es la función de los dos sensores.

Uno de ellos es el encargado de recoger la información monocromática, esto es, en blanco y negro, mientras que el otro trabaja con el RGB o en color. Como veremos a continuación, esto tiene opciones específicas para sacar el máximo partido como es la de tomar fotografías en blanco y negro, para lo que se usa únicamente la cámara correspondiente. Pero a la hora de capturar imágenes en color, como ocurre en la mayoría de los casos, lo que el dispositivo realmente hace es realizar esas dos tomas por separado, es decir, una en blanco y negro y otra en color, para luego unirlas en un solo resultado que destaca por una mayor calidad de los contrastes, más cantidad de información y, en definitiva, unos resultados muy, pero que muy buenos.

Los dos sensores están firmados por Sony, pero es Leica quien pone las ópticas. Para quien no sepa de qué hablo, Leica es un fabricante alemán con mucha solera que se dedica a la producción de instrumentos ópticos de precisión, entre los que destacan sus propias cámaras. Y como veremos en lo referido a la interfaz, el business entre éstos y Huawei está presente en todo momento.

A continuación, unas muestras de imágenes tomadas con el Huawei P9. Aconsejo hacer clic sobre la primera imagen y ampliarlas al tamaño original para poder apreciar correctamente los detalles.

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Ambas cámaras son de 12 megapíxeles con una apertura focal f/2.2 y con una distancia de 27 milímetros, que hace que en las imágenes haya bastante campo de visión. También, y justo debajo del doble flash LED de dos tonos, cuenta con un láser de autoenfoque que facilita mucho las cosas sobre todo en condiciones de poca luz.

No nos olvidamos la cámara delantera, y en esta ocasión estamos ante un sensor de 8 megapíxeles, con un angular bastante bueno, con una apertura de f/2.4 y capaz de grabar vídeos a 1080p. El apartado del vídeo para las traseras se caracteriza por la posibilidad de hacer clips a 1080p de hasta 60 fps y en cámara lenta, para lo que la resolución baja hasta los 720p pero la tasa de frames aumenta hasta los 120 fps, lo que se traduce en una mejor apreciación del movimiento.

Pero volviendo a las fotografías, he de decir que he quedado bastante contento con los resultados que se obtienen con las cámaras principales. De día, a la luz del sol o en interiores se consiguen unas imágenes con muy buena calidad, con resolución de sobra incluso al verlas en monitores grandes, y en las que me gustaría destacar el buen trabajo que hace el contraste. De noche, y aunque no destaca sobre los ejemplos que cité unos párrafos más arriba, es capaz de cumplir de sobra. Y con respecto a aquellas tomadas únicamente con el sensor monocromo, he de decir que se consiguen unos resultados muy, muy buenos en los que la escala que va desde blanco al más absoluto de los negros es realmente amplia, y aunque muchas otras cámaras son capaces de hacer esto mismo, es mediante su posterior procesado por software, por lo que se pierde mucha más calidad y contraste que al tomarlas de este modo.

Y gran parte de la culpa de esto lo tiene el completísimo modo manual que, como no podía ser de otro modo, incorpora. Con él podremos hacer frente a las condiciones más complicadas de luminosidad y salvar fotografías que sin él habría sido bastante difícil. Por supuesto, hay que tener en cuenta que en ciertas situaciones necesitaremos usar un trípode.

Podemos modificar ajustes tales como la sensibilidad ISO, la velocidad de obturación, la exposición, el tipo y el modo de enfoque y el balance de blancos. Además, a este modo manual que desde Huawei han tenido a bien en llamar “Pro”, se accede de una forma tan sencilla como es deslizar ligeramente hacia arriba.

Pero ahí no acaba la cosa. La interfaz de esta cámara es súper completa, y además de los ya mencionados tiene algunos añadidos muy interesantes como son los modos belleza, HDR, panorámica, cámara rápida, etc. Pero si me tengo que quedar con dos de ellos, sin lugar a dudas son los modos creativos de la pintura con luz y la modificación de la apertura del diafragma.

En cuanto a los primeros, hay cuatro opciones diferentes: estela de luz, grafiti de luz, aguas suaves y estela de estrellas. Con estas opciones, y con el uso necesario de un trípode, se pueden obtener interesantísimas fotografías del paso de los coches por una calle, podemos pintar en el aire con luz, conseguir ese efecto sedoso de agua fluyendo que tanto se usa en fondos de pantalla y capturar el cielo nocturno cargado de estrellas. Quienes usen cámaras réflex estarán familiarizados con este tipo de imágenes, pero es de agredecer que podamos sacarle tanto partido a una cámara (dos en este caso) como la de este P9.

Con respecto a lo segundo, podremos jugar con la profundidad de campo para obtener ese desenfoque tan artístico que se consigue con cámaras profesionales o semi-profesionales, aunque por supuesto todo ello mediante software. Mientras que en cámaras réflex se produce una apertura mecánica del diafragma, en este teléfono es el software quien se encarga de simular el efecto a nuestro antojo. Un inconveniente de esto es que, por supuesto, los resultados no son los mismos en ambos casos, pero también tiene una ventaja y es que, incluso después de haber tomado la foto, y desde la propia galería nativa, se puede modificar el desenfoque a posteriori. Como se puede comprobar, las posibilidades con estas cámaras son casi infinitas.

Como apunte final, comentar que se puede configurar para que almacene las imágenes en formato RAW, algo indispensable para quienes las pretenden retocar digitalmente con programas como Adobe Lightroom.

Batería

Cuenta con una batería no extraíble de 3.000 mAh que asegura un día de uso hasta a los usuarios más exigentes. Esto es un claro ejemplo de buena colaboración entre el software y el hardware, ya que el hecho de que sean de la misma casa hace que la optimización sea muy buena. Las dimensiones y la resolución de la pantalla, por supuesto, también ayudan.

Con respecto a las horas de pantalla, lo máximo que he conseguido en un solo ciclo de carga han sido algo más de 5 horas, pero como es habitual eso depende en gran medida del uso de cada cual. De media, por tanto, se puede afirmar que se sobrepasan sin ningún problema las 4 horas, lo cual no está nada mal para lo que encontramos en la mayoría de terminales del mercado.

Otro de los interesantes añadidos de Huawei en este caso está en la posibilidad de alternar entre los diferentes modos de energía, que van desde el que le da prioridad al rendimiento hasta el de ahorro, pudiendo arañar unos minutos más según el uso que vayamos a darle en las próximas horas. Además, incorpora una opción que baja la resolución del panel a 1280 x 720 con el que también reducir su consumo, pero lo cierto es que no se nota demasiado en cuanto a la duración de la batería y sin embargo la calidad se resiente bastante para mi gusto.

Por último, y aunque cuenta con carga rápida, no es que sea gran cosa. El tiempo de carga quizá es algo inferior al de los demás smartphones con el mismo amperaje, pero nada del otro mundo.

Precio y conclusión

Este P9 es un dispositivo que sirve de muy buen ejemplo del trabajo que ha estado haciendo Huawei en estos últimos años, en los que ha pasado de ser un fabricante chino más de los muchos que ya existen a serlo con mayúsculas.

Estamos sin duda ante todo un tope de gama capaz de plantarle cara a los mejores teléfonos de la competencia en muchos aspectos, entre los que me gustaría destacar sus cámaras, que sin arrojar los mejores resultados posibles sí que permiten una variedad de opciones que harán las delicias de los amantes de la fotografía.

Se puede encontrar a un precio que oscila entre los 499 y los 599, dependiendo de dónde se compre, y en multitud de tiendas. En la web oficial de Huawei están todas ellas, y lo ideal sería comparar cantidades para encontrar la opción que mejor se adecúe a cada bolsillo.


Huawei P9

7.8
Diseño:
8
Pantalla:
7
Hardware:
9
Conectividad:
8
Software:
8
Rendimiento:
9
Audio:
7
Cámaras:
9
Batería :
7
Precio:
6

Carlos

Carlos

Redactor at Just Unboxing
Redactor.
27 años, España.
Contacto: carlos@justunboxing.com
Carlos
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