Opinión

Opinión | Xiaomi, una evolución desfavorable para el usuario

¿Quién no ha oído hablar de Xiaomi a estas alturas? Una compañía con una trayectoria envidiable, con millones de terminales vendidos y una satisfacción espectacular por parte de sus usuarios. Desde el Mi1, han sacado al mercado productos de todo tipo; y aunque todos ellos destacan por una relación calidad-precio fantástica, es en el ámbito de los smartphones donde más ha sonado su nombre. Sin embargo, no todo es tan idílico como antes, y hoy vengo a daros mi opinión sobre la trayectoria de la empresa en estos últimos meses y a contaros mi experiencia con algunos terminales especialmente problemáticos.

Unos inicios brillantes

La primera vez que leí algo sobre esta marca china fue al vender mi HTC Sensation. Tras mi descontento pon la falta de optimización de HTC Sense por aquel entonces, estaba completamente decidido a probar la experiencia stock. El Nexus 4 había recibido muy buenas críticas, y el 5 prometía superar prácticamente en todo a su predecesor.

No obstante, mientras esperaba su presentación, empecé a leer en muchos foros comparativas entre lo que podría llegar a ser el Nexus 5, y lo que podría llegar a ser el Xiaomi Mi3. Anteriormente, había probado MIUI en mi Galaxy S3, por lo que ese software no me pillaba por sorpresa. No sólo eso, sino que la alternativa china parecía ser ligeramente superior a la joya de LG, sobre todo en lo que se refería a capacidad de la batería. Este motivo y otros tantos me llevaron a esperar un poco más para comprar el buque insignia asiático.

Por supuesto, fue el primero de muchos que pasaron por mis manos. Después del 3 probé el 4, el Mi Note, el Redmi 1, 1s, 2, 3 y sus análogos de la gama Note, además de recomendárselos a prácticamente todo aquel que me preguntaba por algún móvil decente. Como smartphones eran unos productos espectaculares, que destacaban con nota en la mayoría de apartados. En todos, menos en uno: el software.

MIUI, el mayor afectado por los intermediarios

Y no porque MIUI fuera una mala capa o funcionara mal, sino por los intermediarios entre nosotros, los compradores, y Xiaomi: las tiendas chinas. Las distintas versiones de sistema -estable o desarrollador- han sido, históricamente, muy fáciles de instalar en estos móviles por medio del Recovery o del Updater: descargar un zip, renombrarlo, copiarlo a la memoria interna y poco más. Un hecho que aunque a priori pueda parecer una ventaja (que lo es), las tiendas aprovechaban a su favor, instalando ROMs plagadas de aplicaciones intrusivas y publicidad. La solución era muy sencilla, ya que consistía en llevar a cabo exactamente el mismo procedimiento pero con un zip procedente de una fuente fiable, como por ejemplo Xiaomi.eu. Sin embargo, no estaba al alcance de cualquiera, ya que eran -y siguen siendo- muchos los que únicamente requieren un teléfono que funcional que no les hiciera comerse la cabeza más de lo imprescindible.

Fue mientras intentaba instalar otra versión de sistema cuando me encontré con el primer Xiaomi con el bootloader bloqueado, lo que impedía acceder al Recovery y en algunos casos, la instalación la ROM mediante el Updater. Cuando me informé un poco más sobre el tema, pensé que la Apple china tenía ya casi tanto de lo primero como de lo segundo, pero decidí dar un margen de tiempo debido al principal argumento de la empresa: seguridad. Y es que no deja de ser cierto que lo que hacían los intermediarios no tenía justificación -si no tenemos en cuenta la gran cantidad de billetes que les llegarían de otras fuentes, claro-, y empeoraba hasta puntos inimaginables la experiencia de usuario.

A pesar de todo, y en caso de no querer pasar por el engorroso procedimiento de desbloquear el bootloader, seguía siendo muy sencillo instalar una versión global de la propia marca mediante el MiFlash. Por tanto, la labor seguía siendo posible, y lo que es más importante: se redujo sobremanera el número de smartphones plagados de publicidad que pasaban por mis manos. Pero entonces, ¿hizo bien Xiaomi? ¿Estaba justificado su cambio de tendencia?

Un presente más problemático de lo que debería

Con esto llegamos al presente, y es que quiero preveniros basándome en algunos casos que me he encontrado últimamente.

Para instalar una ROM fastboot era necesario (si el método mediante el Updater fallaba) enchufar el móvil al ordenador en modo fastboot -como el propio nombre indica-, o en modo EDL. Este último es el que mejores resultados me ha dado, y el que solía utilizar siempre que podía. No obstante, la empresa empezó a capar por software el acceso a él, impidiendo entrar en según qué versión de sistema. No sería alarmante si la instalación por fastboot siguiera funcionando, pero a día de hoy, y teniendo el bootloader bloqueado, intentar llevar a cabo el proceso puede desembocar en un error a los pocos segundos -device locked-. Y para dejar un poco de lado tanta teoría, os pongo un ejemplo.

Imposibilidad de flasheo con el bootloader bloqueado

Xiaomi Redmi 3s cuyos dueños olvidan el patrón de desbloqueo, y la huella no funciona. Normalmente, lo inmediato que se nos ocurriría a los que estamos metidos en este mundillo es formatear. Apretamos una combinación de teclas, entramos al Recovery, hacemos un wipe, y todo solucionado. Sin datos, pero con acceso de nuevo al terminal.

Sin embargo, aquí entra en juego que en los Xiaomi más actuales no se puede acceder al Recovery, por lo que esta opción no era viable. El siguiente paso a valorar es flashear de nuevo el sistema, pero por lo que os comentaba más arriba, este terminal no permitía ni reinstalar por fastboot, ni acceder al modo EDL. En XDA se puede encontrar un script que posibilita el acceso al segundo a través del primero, pero tanta esa como otras posibles soluciones cayeron en saco roto.

La situación en este punto es de locos, ya que formatear un móvil es lo más normal del mundo en esta clase de situaciones. No obstante, al ser imposible en este caso, me encontré con un móvil en perfecto estado, pero inutilizable porque estaba protegido por un patrón de desbloqueo olvidado.

Posibles soluciones

Y no es el único caso, ya que situaciones muy parecidas se han dado en otros modelos de la firma china: un Mi5 lleno de publicidad que no se podía flashear o un Redmi Note 3 Pro brickeado irrecuperable, entre otras. Por si os encontráis en esta tesitura, os dejo a continuación algunas cosas que podéis probar.

Pero antes de proponer soluciones entrando en modos extraños, podéis seguir uno de los dos tutoriales que tenéis en el canal, el Método 1. El método que utiliza Rubén es el más sencillo y el más recomendable para probar en primer lugar. Si con este podéis flashear sin inconvenientes, ¡mejor que mejor!

Si el Updater os da algún tipo de error en el proceso -y por supuesto, en caso de no tener desbloqueado el bootloader-, podéis agotar las siguientes alternativas.

  • Si el móvil enciende y tenéis la Depuración USB activada, intentar acceder al modo EDL a través de adb, tecleando “adb reboot edl”.
  • Si no enciende, intentar entrar a dicho modo utilizando una combinación de botones.
  • Intentar acceder al modo EDL a través del fastboot, siguiendo estos pasos de XDA.
  • Intentar flashear mediante el modo fastboot.

Si todo esto falla, es posible que la solución pase por hacerle algunas perrerías a un cable USB. Aunque parezca extraño, en este enlace explican qué hay que hacer con él para que, al conectarlo al móvil y al ordenador, el primero pueda entrar en modo EDL. Y de momento parece que es la alternativa que con mayor número de finales felices acaba.

Ahora bien, teniendo en cuenta que operar un cable puede ser un poco drástico, os derivo al Método 2 que tenéis disponible en JustUnboxing desde hace ya un tiempo. Consiste en desbloquear el bootloader, que si bien antes era un proceso bastante pesado -al tardar la confirmación de Xiaomi bastantes días en llegar-, últimamente se ha agilizado bastante. Si no sabéis de qué hablo, no os preocupéis que echándole un vistazo al vídeo os quedará todo muy claro. Eso sí, no olvidéis que se tienen que cumplir ciertos requisitos, como tener la cuenta de la empresa china vinculada al terminal. Por tanto, puede que no sea vuestra salvación en caso de brick.

Para terminar, me gustaría comentaros otra situación que, sin duda, podría haberse resulto mejor desde la compañía asiática. Hace unos días, un conocido me enseñó su Redmi Note 3 Pro: quedaba cargando permanentemente en el logotipo de “Mi”, sin llegar nunca a mostrar launcher. Tras reinstalar el sistema (hubo suerte y fue posible) y seguir presentando el mismo error, investigué un poco más hasta concluir que el causante era el lector de huellas, que tenía un pequeño rayón.

Parece ser que, al dejar de funcionar, impedía el arranque del dispositivo. Esta suposición quedo confirmada cuando desmonté el móvil y desenchufé el lector, haciendo que el comportamiento volviera a ser impecable. Entiendo que el no disponer de este sensor repercuta en la seguridad del usuario, pero llevamos años con smartphones cuya mejor apuesta era el patrón de desbloqueo. Y además, ¿de verdad es correcto impedir el arranque del terminal? Se me ocurren mil opciones para hacerlo mejor, y en todas ellas incluyen informar al propietario de lo que está pasando y de los riesgos a los que se expone al no poder usar esta funcionalidad. Sin duda, dejar el móvil inservible me parece lo peor que se puede hacer.

¿Y todo esto a dónde nos lleva?

Los móviles Xiaomi siguen siendo unos terminales espectaculares. Su calidad y su precio hacen que sean alternativas muy apetecibles para la mayoría, sobre todo para los que no estén al tanto de esta clase de problemas. Sin embargo, a partir de ahora tengo pensado matizar su recomendación, ya que ya no me parecen tan aconsejables en determinados lugares de compra y para determinados usuarios.

¿Siguen mereciendo la pena? Sí, pero bajo mi punto de vista, no a China. Con el paso del tiempo, me he ido encontrando con cada vez más situaciones como las que os comentaba antes, y no creo que por ahorrar unos euros merezca la pena renunciar casi por completo a un soporte y una garantía en condiciones. Lógicamente, a esto ya nos exponíamos hace meses, pero considero que la probabilidad de fallo es bastante más elevada a día de hoy. En la inmensa mayoría de casos tienen solución, pero es innegable que encontrarla suele requerir mucho tiempo y, en muchos casos, conocimientos al respecto. En todo caso, os recomiendo echarle un vistazo a los vídeos del canal para que os aseguréis de que cumplís los requisitos, como la vinculación de la cuenta; de esta forma, queda garantizado que si algún día os veis en la necesidad de llevar a cabo el proceso podéis hacerlo sin inconvenientes.

Si os ha tocado lidiar con tareas de recuperación como estas, espero que algún aspecto de lo que me he ido encontrando yo os ayude a resolver vuestro problema. Y por supuesto, ¡no dejéis de comentar!

Marco

Marco

Ingeniero de Telecomunicaciones, estudiante y usuario de Android desde el HTC Magic. Muy crítico con todo lo que pruebo, ¡hay quien me llama hater!
Marco
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