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Opinión | Samsung, Note 7 y explosiones varias

Mucho se ha hablado en las últimas semanas sobre todo el revuelo que se ha formado a causa de los problemas del último de los flagships de Samsung. Y es que a cualquiera de nosotros, por poco que nos interese el panorama actual de la tecnología móvil, nos sonará todo esto. Y mucho.

Igualmente, hagamos un ligero repaso. El nuevo dispositivo de la familia Note, que vino en su séptima versión, fue anunciado hace ahora un par de meses, a principios de agosto. Con unas especificaciones de infarto, calidad en sus materiales y con algunas funcionalidades muy interesantes como la del desbloqueo mediante reconocimiento de iris, el Note 7 llegaba al mercado para hacerse con lo más alto del podio en lo que a dispositivos Android se refiere.

Avanzaban las semanas y todo eran alabanzas, cosa por otra parte totalmente lógica ya que, como decimos, las prestaciones de este phablet son lo más top que podemos encontrar hoy día. Pero llegó un momento en el que aparecían noticias dispersas acerca de puntuales problemas con sus baterías. No se le dio mayor importancia; posiblemente se tratase de una campaña de haters para hacerse notar, al igual que ya ocurriera en años anteriores con la fragilidad de los materiales de iPhones y Nexus 6p, entre otros.

Pero la cosa se empezó a poner seria cuando los errores sufridos por los usuarios no eran ya tan puntuales ni tan esporádicos, sino que en diferentes regiones se empezaba a experimentar incendios y explosiones de las baterías. La polémica estaba servida.

El final de la historia ya lo sabemos: hasta en el más local de los informativos se han hecho eco de la noticia, por lo que si a estas alturas sigues sin saber de qué hablamos, deberías plantearse seriamente mudarte de la cabaña de ermitaño en la que seguramente vives. Bromas aparte, Samsung ha hecho lo que tenía que hacer, qué duda cabe, y con la solvencia económica que se le presupone a un gigante tecnológico como es este fabricante coreano, ha propuesto soluciones a los compradores afectados.

Reemplazos que vinieron a enmendar el error de fabricación que, sin embargo, no sólo no lo hicieron sino que, además, agigantaban la cifra de terminales afectados. A causa de la tardanza en la corrección de los errores, y con la opinión pública acechando tras cada nuevo caso de explosión, la breve pero intensa vida de los Note 7 llegaba a su fin hace apenas unos días.

Llegados a este punto, me gustaría hacer una reflexión. Es cierto que el terminal del que hablamos no era precisamente barato, y es en estos casos en los que no se debe dejar pasar ni el más mínimo fallo. También es cierto que en la actualidad, y a tenor de lo sucedido, no creo que prácticamente nadie en su sano juicio se plantee gastarse los más de 800 euros que cuesta el Note 7. Y no cabe ninguna duda de que una experiencia de este tipo hace que los compradores, que en última instancia somos la piedra angular sobre la que las compañías se levantan, se encuentren recelosos ante la idea de hacerse con algún dispositivo de Samsung.

Pero no debemos olvidar que la firma está poniendo de su parte, y mucho, para solucionar los problemas que ella misma ha creado. De tratarse de un fabricante menor, y los hay bastantes, un escándalo de esta envergadura significaría su más que probable desaparición.

Sin embargo, no creo que nadie ponga en duda el poder de Samsung y, tal y como decía anteriormente, su solvencia económica, por lo que más tarde o más temprano se debería dar arreglo a la totalidad de los usuarios afectados y hacer borrón y cuenta nueva de todo este espectáculo que se ha formado en torno a uno de los terminales llamado a eclipsar las noticias por sus bondades, pero que sin embargo lo ha hecho por una causa tan inesperada como la que todos conocemos.

Carlos

Carlos

Redactor at Just Unboxing
Redactor.
27 años, España.
Contacto: carlos@justunboxing.com
Carlos
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