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Opinión | Pokémon GO. ¿El problema es el juego o somos nosotros?

Pokémon GO es todo un fenómeno de masas. Desde su lanzamiento oficial -e incluso antes- millones de personas han estado jugándolo, hasta el punto de desbancar al Candy Crush como el título con más usuarios activos en EEUU. Sin embargo, además de buenos momentos y recuerdos inolvidables, se está viendo como se apodera de nosotros una locura sin igual, escuchando día a día noticias y relatos de situaciones esperpénticas. ¿Es culpa del juego? ¿Es culpa de los usuarios? En este artículo os transmito mi opinión y mis reflexiones al respecto, dejando de lado lo políticamente correcto. ¡Entra y discute!

Auge de la tecnología de bolsillo

Hace ya bastante tiempo que la tecnología de bolsillo está instaurada en nuestro día a día. Si bien antes dejábamos nuestros ordenadores en casa, desde la llegada de las consolas portátiles -salve, Game Boy- y, posteriormente, de los móviles, hemos visto como estos últimos se han ido convirtiendo en un imprescindible a nuestro lado.

Game_Boy

Su utilidad, por supuesto, es indiscutible, aunque de vez en cuando surgen auténticos fenómenos como el que da pie a este artículo. Fenómenos que hacen que rocemos lo hilarante, con personas corriendo por la calle como si no hubiera un mañana, accidentes de lo más loco o coches “abandonados” en Central Park -sé que habéis visto ese vídeo-. Hablando con la gente, uno se da cuenta de que muchas personas se posicionan en polos opuestos: por un lado, aquellos fans del juego que llevan a cabo acciones casi irracionales cuando aparece cerca una de las mejores capturas de la Pokédex; y por otro, aquellos que o bien no han jugado, o bien no les gusta, y ven todas estas escenas como una especie de circo a campo abierto donde todos los jugadores son los participantes. Pero, ¿quién tiene razón? ¿Están justificados los motivos de cada grupo?

Viciados

Haters o fanáticos, ¿quién tiene razón?

Mi opinión, aunque no se puede catalogar como dentro de ninguna de las dos vertientes, se sitúa mucho más cerca de la segunda que de la primera: me parece poco menos que un circo. Y antes de continuar, quiero aclarar un aspecto que me parece importante: he jugado a Pokémon GO, sé lo que hay y no me disgusta. No es un juego que me robe el corazón, pero tiene su punto y entiendo que haya gente a la que le encante. No obstante, y aquí viene la parte crucial, considero que todo lo que está pasando no es culpa del juego, sino de los jugadores. Sin discusión.

Disfrutar de este título de Niantic me parece totalmente respetable, pero como con todo, considero que hay unos límites que no se deben cruzar. En su justa medida, es un juego muy divertido, y con un componente deportivo que me parece una auténtica joya. Todavía me acuerdo de la alegría que me llevé cuando se empezó a escuchar hablar del tema, ya que sacaría a muchísima gente de sus casas y, como fan del deporte que soy, considero que Pokémon GO es un fantástico motivo para hacer unos cuantos kilómetros. Pero lógicamente, somos nosotros los que sacamos las cosas de quicio: gente en medio de un paso de peatones con el semáforo en rojo; personas cogiendo el coche para ir en busca de un integrante más para su equipo; el fenómeno que dejó su trabajo para convertirse en maestro Pokémon; el desafortunado usuario que se cayó a un estanque mientras capturaba un Ratatta; o el -no sé como decirlo de forma despectiva sin que suene demasiado mal- jugador que se estrella contra un coche de policía en Baltimore. En serio, esto es peligroso, yo creo que los agentes fueron demasiado amables. ¿Y si en vez de un coche llega a ser un peatón?

Pokemon_parto

El problema somos nosotros

Por todo esto, me atrevo a afirmar que -y siempre bajo mi punto de vista- el problema no es el juego. El problema somos nosotros. Es lógico que los límites sean subjetivos en función de lo que opine cada persona, y es difícil establecer una línea que divida lo razonable de lo inadmisible; sin embargo, creo que hay muchos sucesos que serían catalogados por la mayoría como desmesurados. El ejemplo del accidente con el coche de policía es bastante esclarecedor.

Poquequedada

Este razonamiento se puede aplicar no sólo a Pokémon GO, sino al mundo de la tecnología en general, y a los móviles en particular. El típico caso es aquel en el que dos personas comparten mesa, pero poco más; su atención está en Twitter, Facebook y demás. Y seguro que habéis escuchado infinidad de veces a esas personas mayores, que ven los móviles como algo de otra época, afirmar con rotundidad que son una enfermedad, que la tecnología es terrorífica y que nos come la cabeza.

Yo discrepo completamente con esa afirmación. Yo creo que la tecnología es maravillosa, y su utilidad a día de hoy es imprescindible, sobre todo en el mundo de los móviles. Pero debería ser un medio, no un fin. Debería ser un medio para mantenernos conectados, para comunicarnos, para gestionar nuestro día a día, nuestro trabajo, para retratar los momentos memorables y, en fin, para todas las funciones que tienen los smartphones a día de hoy. El instante en el que pasamos los límites de lo razonable, el instante en el que se convierte en un fin más que en un medio controlado por nosotros para satisfacer nuestros intereses, pasamos a ser casi esclavos. Esclavos de Facebook, del Whatsapp, de la conexión permanente. Y es en ese momento cuando parece que esas personas mayores empiezan a tener parte de razón, cuando en realidad deberían estar completamente equivocados.

Por eso yo creo que Pokémon GO es un buen juego. Puede gustar más o menos -y yo me incluyo en este último grupo-, pero me parece maravilloso que fomente el movimiento y el salir de casa, siendo el mundo de la franquicia un buen aliciente para aquellos a los que les cueste encontrar motivos para hacer deporte. Pero no hay que olvidar lo que yo creo que es la clave de todo este artículo: aquí mandamos nosotros. Aquí debemos mandar nosotros. No los móviles, y no Pokémon GO. Nosotros.

¿Y tú, estás de acuerdo conmigo? Deja tu opinión en los comentarios.

Marco

Marco

Ingeniero de Telecomunicaciones, estudiante y usuario de Android desde el HTC Magic. Muy crítico con todo lo que pruebo, ¡hay quien me llama hater!
Marco
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  • Omar Rodriguez Rodriguez

    Creo que esta muy claro que el problema no es el juego, el juego en si tiene muchas cosas buenas, pero como todo en esta vida el ser humano es capaz de llevar las cosas al extremo, podriamos vivir en una sociedad en la que la tecnologia sirviese solo para facilitarnos las cosas, en lugar de eso nos esta volviendo imbeciles por momentos y creo que si no se controla esto en un par de generaciones todo se ira a la mierda.

    • Marco

      Totalmente de acuerdo, de ahí lo que comentaba de que la tecnología debería ser un medio. Si ahondamos un poco más y sin centrarse ya tanto en el juego, yo diría que el problema de fondo está en la educación. Y ya no sólo de los niños, sino también de los adultos…
      Esperemos que con los años el criterio -y en muchos casos me atrevería a decir la decencia- mejore y no nos queden sólo dos generaciones.
      Muchas gracias por comentar!

  • Iván Canedo Trincado

    El último eslabón es el usuario, y para mi es el que falla. Para todo en esta vida hay que tener dos dedos de frente, desde jugar a Pokemón Go y no saltarse la ley, hasta ser seguidor de un equipo de fútbol, ir a los partidos de tu equipo y no liarte a tortazos con los hinchas del equipo contrario.

    • Marco

      Acabas de acercarte mucho al tema de uno de mis próximos artículos de opinión, donde voy a reflexionar sobre los haters y los fanboys. Te recomiendo que estés pendiente, porque me parece que vas a estar bastante de acuerdo conmigo 😉
      Muchas gracias por comentar!

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