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Opinión | La trayectoria de Apple hasta los iPhone 7 y 7 Plus. ¿Revolución o repetición?

La nueva generación de iPhone ha sido presentada, estrenando numeración y un puñado de características. La compañía de la manzana siempre ha tenido tanto sus detractores como sus defensores, dos grupos bien posicionados y no dispuestos -en la mayoría de ocasiones- a cambiar su postura: o aman u odian. No me considero perteneciente a ninguno, y creo que es un momento muy interesante para analizar, siempre bajo mi punto de vista, la trayectoria de la empresa y esta nueva apuesta en el mundo de los smartphones. ¡Entra y discute!

Mi compañero Carlos ya os desveló todas las novedades de estos nuevos dispositivos, donde detalla con más precisión las características técnicas y demás aspectos que os interesará conocer. Estos iPhone 7 y 7 Plus, no obstante, no nos pillan por sorpresa; los meses anteriores se había ido filtrando mucha información, por lo que ya sabíamos a qué atenernos.

Apple, el rival a batir

A día de hoy, estos smartphones tienen una competencia espectacular. Ya no son los reyes en cámara, como lo eran; ni en software, como nos tenían acostumbrados. Empresas como Samsung, LG o HTC han aprendido a base de prueba y error, y con el paso de los años han ido perfilando sus buques insignia con un único objetivo inicial: superar a Apple.

Los de Cupertino eran el rival a batir, el gallo del corral. Su superioridad en todos los aspectos era tan abrumadora que a lo que aspirábamos prácticamente la totalidad de los usuarios era a tener un iPhone 3G ó 3Gs. La calidad y sensibilidad de la pantalla táctil eran exquisitas, el sistema operativo gozaba de una fluidez envidiable, y los diseños que surgían de la mente de Jonathan Ive eran una delicia. La manzana mordida era -casi objetivamente, o sin casi- mejor: eran pioneros, idealistas que no se conformaban con un segundo puesto. Estos pilares sentaron las bases de la que ahora es la empresa más valiosa del mundo, cuando los iPhone se convirtieron en su principal fuente de ingresos.

3gs

Y no sólo eran los mejores, sino que el resto de competidores del mercado seguían una estela claramente marcada por ellos. Los diseños se inspiraban en el iPhone, las ‘novedades’ eran distintas formas de aplicar una formula ya descubierta por Apple, y el funcionamiento de Android seguía adoleciendo de lag, crasheos y malfuncionamientos varios; sin embargo, esto ocurría hace ya unos años, y la situación actual dista mucho de lo encontrado en aquel entonces.

Mucha calidad por parte de todas las empresas

No es que el mercado haya girado 180º y la manzana esté a la cola de una larga lista de fabricantes, sino que todos han alcanzado un punto de calidad en el que las diferencias son mínimas -y en muchos casos, subjetivas-. El sistema del robot verde, a pesar de verse lastrado por las capas de personalización y los retrasos en las actualizaciones, funciona a un nivel excelente. Además, las compañías tecnológicas han tenido tiempo para reponerse del bombazo del iPhone 2G, y han ido desarrollando su catálogo de productos siguiendo unas pautas que funcionan: hardware potente, buen diseño, buenos aparatos multimedia, etc.

En multitud de webs, periódicos y revistas habréis leído la siguiente afirmación: ‘Apple ya no es lo que era‘. Y creo que este hecho merece un análisis aparte, más allá de lo evidente de la oración. No es sólo que Apple ya no sea lo que era, sino que ya no es mejor que los demás. No es sólo que haya podido perder esa esencia, ese carisma que tenía cuando Steve Jobs estaba al mando, sino que ya no dispone de esos kilómetros de ventaja que le sacaba al segundo corredor. Esta circunstancia no está motivada únicamente por la falta de inventiva a la que nos tenían acostumbrados -que también-, y me sirve para introducir que lo yo creo que es uno de los mayores fallos de la compañía: algunos aspectos del trato al consumidor.

El trato al usuario, un imprescindible

No me malinterpretéis, soy el primero que afirma rotundamente que tanto los iPhone, como otros dispositivos de esta empresa, son productos de mucha calidad; centrándome en los smartphones, cuentan con buenas pantallas, buenas cámaras, buen software y un funcionamiento por norma general exquisito. Sin embargo, y esto depende de las políticas de cada empresa, Apple tiene algunos detalles que hacen que su comportamiento con los usuarios me parezca cuestionable.

El primer ejemplo que se me viene a la cabeza es el MacBook, con un único puerto USB tipo C. Y no sólo por este fallo de diseño -por mucho que se pretenda conseguir un grosor ínfimo, sigue pareciéndome un fallo de ingeniería-, sino también por vender adaptadores a precios tan elevados. Según lo entiendo yo, ya que el portátil tiene las limitaciones que tiene, lo que debería hacer la empresa que hay detrás es facilitarles la vida a los usuarios, dentro de lo razonable.

tipoc_macbook

Pero entiendo que esto es tremendamente subjetivo, así que voy a exponer otros dos casos que me llaman la atención. En primer lugar, el famosísimo error 53, que dejaba inservibles los iPhone cuyo botón Home -y lector de huellas- se hubiera cambiado no oficialmente. Por supuesto, la defensa de los de Cupertino se basó en la seguridad, lo que bajo mi punto de vista fue una forma de meter la pata hasta el fondo, y esgrimir argumentos que “mostraran el compromiso” con los compradores. Pero a pesar de eso, sigue pareciéndome que hacerte comprar otro iPhone es un precio demasiado elevado por haber cambiado el lector de huellas, y creo que si hubieran querido habrían podido encontrar una solución mucho más comedida. Los puntos de reparaciones no autorizados por Apple hacen que la empresa pierda dinero, y lógicamente no son rentables desde el punto de vista económico; eso sí, parece que las mentes detrás de la compañía no pensaron en la cantidad de países en los que no ofrecen sus servicios de forma oficial.

Y en segundo lugar, los 16 GB de memoria interna de los iPhone 6s. Por supuesto, ofrecen características interesantes como el 3D Touch, pero yo creo que para valorar realmente esta clase de detalles hay que sentar unas bases: buen rendimiento, buenos apartados multimedia, buena batería… Y 32 GB de memoria interna -como mínimo- en un terminal con un precio de 750€ no me parece que sea mucho pedir. ¿Podría Apple haber establecido esta cantidad como la mínima? Claro, igual que hizo toda su competencia. La diferencia es que ellos decidieron no hacerlo.

La actualidad, los iPhone 7 y 7 Plus

Y llegamos a los iPhone 7 y 7 Plus, terminales que, nadie lo puede negar, son de lo mejorcito que nos podemos encontrar a día de hoy. Ofrecerán a sus dueños un comportamiento excelente, con una vida útil realmente alta. Por lo tanto, no quiero que nadie entienda que mi crítica está en los dispositivos, que me parecen muy buenos y equilibrados. Mi crítica está en la forma de promocionarlos.

colores_iphone7

Y es que esta es, como todos los años, una auténtica revolución en el mercado de la telefonía móvil. En teoría. Apple es una empresa que basa sus presentaciones en destacar como innovadores todos y cada uno de los apartados de las mismas, cuando pueden serlo o no; es decir, el 3D Touch es un añadido muy chulo, y aunque haya gente que no le encuentre toda la utilidad que parecía tener, es innegable que es una característica de la que no está de más disponer. Lo que no es una revolución son la batería, la pantalla, la doble cámara o el diseño. No olvidemos que en la presentación del día 7, las palabras de Tim Cook fueron:

It has a gorgeous new design!

No voy a entrar en si la estética del dispositivo es mejor o peor, pero ¿de verdad os parece que tenga un “maravilloso nuevo diseño”? Con la salvedad de que las líneas de las antenas están un poco más disimuladas, el terminal es prácticamente calcado. La exposición está repleta de esta clase de afirmaciones, engrandeciendo aspectos que son de lo más común en el mercado actual. No hay que olvidar, no obstante, que es una práctica habitual a día de hoy, y no sólo de Apple. Sin embargo, esta compañía está siempre en el punto de mira, y lo que en otros casos pasa desapercibido es más que resaltado cuando se trata de esta firma.

Si nos fijamos en estos nuevos terminales, cuentan con un puñado de ventajas con respecto al 6s y al 6s Plus: resistencia al agua -esta vez con certificación-, doble altavoz, lo que parece una mejora sustancial en la cámara o 32 GB de memoria interna. No es nada que no hayamos visto, pero son inclusiones más que bienvenidas en un smartphone de esta gama.

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El precio, un obstáculo imperdonable

Pero llegamos a uno de los aspectos más controvertidos, y no es otro que el precio: 769€ el modelo más básico. Hagamos un poco de memoria para recordar que en su lanzamiento, el iPhone 6 básico costó 699€, 749€ en el caso del 6s. Como veis, van inflando poco a poco esta cifra, cuando no ofrecen nada mejor, en proporción, a años anteriores: el iPhone 7 es espectacular, igual que lo fue el 6.

Este fenómeno me parece muy preocupante, por un motivo muy simple: a este paso, llegará un momento en que la mayoría de consumidores consideren que el precio estándar de un smartphone de gama alta es de 800€, en lugar de los 700€ que están más o menos instaurados a día de hoy. Esto, lógicamente, a las compañías les interesa, les sale rentable ya que su margen de beneficio aumenta. Y entiendo perfectamente que su finalidad sea ganar dinero ofreciendo productos o servicios, pero hay límites que no se deberían pasar y que hacen que se puedan olvidar de un usuario como yo.

Criticar, pero con fundamento

Como conclusión, quiero destacar que a pesar de que no me apasionen los nuevos iPhone, hay que reconocer que son terminales muy competitivos. Un software muy pulido, actualizaciones y muchos más aspectos hacen que sea una compra segura para cualquiera que esté dispuesto a gastarse lo que cuestan. Bajo mi punto de vista, sin embargo, se puede decir que en lo que más falla Apple son las formas: presentarlo todo como nuevo, como revolucionario, cuando prácticamente nada es nuevo o revolucionario no hacen que se ganen mi favor. Como decía antes, no son los únicos que lo hacen, pero quiero destacar que este hecho puede entenderse fácilmente como engañar, y no me gusta que lo haga nadie.

No obstante, no hace falta mucha investigación para darse cuenta de que esta empresa recibe palos justificados, pero también muchos injustificados. A mí no me gusta, pero hay mucho hater que odia a la marca y está dispuesta a criticar absolutamente todo lo que hagan, ya sea bueno o malo. Esta es una actitud que se ve en todos los ámbitos, como fútbol o política, pero tenemos que esforzarnos para luchar contra ella; hay que saber ver cuándo una empresa lo hace bien o lo hace mal, y saber reconocer los méritos y los fracasos de cada uno. Al final somos nosotros, los usuarios, los que mandamos y decidimos qué terminal comprar, premiando a los primeros y castigando a los segundos. Cada uno tiene sus gustos y sus preferencias, y es imprescindible darse cuenta de que alguien que compra un iPhone o un Note 7 no es menos entendido que otro por gastar más dinero; el buen smartphone es aquel que se adapta a nuestras necesidades.

Y vosotros, ¿qué pensáis? Dejad vuestra opinión en los comentarios.

Marco

Marco

Ingeniero de Telecomunicaciones, estudiante y usuario de Android desde el HTC Magic. Muy crítico con todo lo que pruebo, ¡hay quien me llama hater!
Marco
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