Opinión

Opinión | La necesidad artificial en el mundo de la tecnología

Hace poco, leía un artículo sobre el Galaxy Note 7, donde se destacaba la ausencia de 6 GB de RAM como un punto negativo. El marketing de la cifra más alta siempre tiene un impacto en los usuarios, y normalmente consiste en que estos piensen que más es mejor. Pero, ¿de verdad se necesitan 6 GB de RAM? ¿De verdad se necesita un Snapdragon 820? En este artículo os doy mi opinión sobre la metodología de ventas de las empresas de telefonía en los últimos años.

Un mercado muy maduro

El Samsung Galaxy S3 fue el primer smartphone que tuve que funcionaba razonablemente bien. Tenía sus cosas, como todos, pero la experiencia era infinitamente mejor que con mi HTC Sensation anterior. Su procesador era un Exynos 4 Quad, un quad-core a 1.4 GHz, acompañado por 1 GB de memoria RAM.

Teniendo en cuenta que ni se acercaba a ser un móvil perfecto, y el margen de mejora que todavía existía en la industria de la telefonía, es lógico que a día de hoy estemos donde estamos. Sin embargo, y si bien es algo que hace unos años no ocurría, a día de hoy se encuentran alternativas estupendas por menos de 200 €: un Redmi Note 3 Pro, por ejemplo, con diseño metálico, lector de huellas, Snapdragon 650, 2 ó 3 GB de RAM… Disponer de opciones así por tan poco dinero hace que a muchos se nos venga la siguiente pregunta a la cabeza: ¿merece la pena -en la mayoría de los casos- comprar lo mejor de lo mejor?

Si nos fijamos en las cifras de venta, las decenas de millones de personas que poseen el último modelo de Apple o de Samsung parecen decantar la balanza por el sí. Y no puedo estar más en desacuerdo. Voy a empezar poniendo a la empresa de la manzana como ejemplo.

Camuflar el continuismo con el marketing

Desde hace años, Apple ha ido presentando nuevas versiones de su iPhone, y si les hacemos caso, todas son revolucionarias hasta extremos inimaginables. Los anuncios de la firma, su campaña de marketing, presentan su producto como si fuera algo innovador, algo que no habías visto nunca y que, por supuesto, necesitas. Evidentemente, no lo hace sólo esta empresa, sino que es algo muy instaurado a día de hoy en todas las compañías de numerosos ámbitos.

Humo_iPhone6s

Todo esto tiene como objetivo vender, y el medio que se utiliza para ello es intentar crear una necesidad en los consumidores. Por eso empecé hablando de Apple, ya que la considero la compañía estrella en vender humo. No me malinterpretéis, no digo que sus productos sean malos; a lo que me refiero es al “Lo único que cambia es todo” del iPhone 6s. ¿En serio…? Consiste en camuflar el continuismo bajo el lema de la innovación, pretendiendo que los usuarios sientan la necesidad de renovar su terminal.

Esta idea no sólo se plasma en la publicidad, sino en las mismas especificaciones de los smartphones. Más megapíxeles, más GHz, más RAM, menos milímetros de grosor, todo con la idea de que un producto parezca mejor de lo que es. Y tener más no necesariamente implica ser mejor, ni peor; la cuestión es que la inmensa mayoría de personas no necesitan ni una cuarta parte de lo que les ofrece un iPhone, o un Galaxay S7.

Potencia_Note7

Como casi todas las ocasiones, la decisión final está en manos de los usuarios. De nosotros depende caer o no en esa treta, la diferencia entre que te metan algo por los ojos, o mantener la cabeza fría y ser pragmáticos. No obstante, un factor a tener muy en cuenta es que hay muchos compradores a los que les da igual lo que compren, ya que lo único que quieren es aparentar, ser más que los demás. De nuevo, en su día este hecho fue muy llamativo con los iPhone, que la gente compraba sólo por tener una manzana detrás y prácticamente sin saber lo que tenían en las manos.

Comprar con cabeza y dentro de los límites de cada uno

Con todo esto no quiero decir que esté mal comprar los mejores y más caros smartphones del mercado, ni muchísimo menos. Es totalmente lícito que haya quien decida gastar su dinero de esa forma, y me parece tan buena como cualquier otra. El problema llega cuando esa persona, plenamente convencida por una campaña de publicidad exagerada -y en cierto modo brillante- o pretendiendo aparentar, no puede permitirse el lujo pero lo hace de todas formas.

Para aclarar este punto, os voy a contar una anécdota que me ocurrió cuando salió el iPhone 6s. A la semana de salir a la venta el terminal, supe de una mujer que había comprado el móvil atándose a un contrato de permanencia, pagando unos 30€ al mes. Se le había mojado el móvil y ya no funcionaba, y no pudo recuperarlo. Es decir, que a día de hoy sigue pagando una millonada por un teléfono que no tiene. Y que no necesitaba, porque no se necesita el iPhone para mandar whatsapps y ojear Facebook.

¿Cuál es la conclusión a la que quiero llegar con todo esto? El capricho, los gustos personales o andar sobrado de dinero son algunos de los motivos por los que podría merecer la pena gastar mucho en un móvil. Los smartphones caros también son los mejores, y hay determinadas personas que les sacarían partido. Sin embargo, la inmensa mayoría de la gente no, y tienen buques insignia para poco más que navegar por Internet.

Y aunque muchas veces es por presumir, yo creo que la inmensa mayoría es por desinformación. Entre las campañas de publicidad de las firmas de telefonía, y que estos usuarios van a Vodafone, Movistar o Media Markt y les recomiendan lo que más beneficia a la tienda, se ven las cosas que se ven. iPhone 6s y Galaxy S7 en manos de un público al que ni siquiera les interesan los smartphones, habiendo pagado un dineral por algo a lo que no le van a sacar partido.

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Creéis que esto es un problema?

Marco

Marco

Ingeniero de Telecomunicaciones, estudiante y usuario de Android desde el HTC Magic. Muy crítico con todo lo que pruebo, ¡hay quien me llama hater!
Marco
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