Opinión

Opinión | Google Pixel, las joyas que nadie necesita

Después de meses de rumores y filtraciones, ya se han presentado los nuevos smartphones de Google: el Pixel y el Pixel XL, que comparten nomenclatura con la desde hace tiempo disponible Pixel C. Sin duda, ya sabíamos a qué atenernos, y el evento no nos ha desvelado demasiados aspectos novedosos. ¿Es suficiente lo que nos ofrece la compañía de la gran G? ¿Pueden estos terminales competir en el mercado? ¡Entra y discute!

Salve, Nexus 4 y Nexus 5

No se puede empezar a opinar sobre los “nuevos Nexus” sin hacer un poco de memoria y recordar las joyas que fueron los Nexus 4 y 5, ambos fabricados por LG. Compartían muchas características con sus primos hermanos, los LG Optimus G y LG G2, respectivamente; y si bien los terminales coreanos podían ser más completos en su conjunto, los mimados por Google destacaban en un aspecto crucial para muchos bolsillos: el precio.

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La versión de 8 GB del Nexus 4 costó 299€ de salida, mientras que la de 16 GB del 5 -ambas las básicas- requería un desembolso de 349€. Estos smartphones sentaron unas bases aclamadas por el público, pero no tuvieron continuación más allá de ambos exponentes: el Nexus 6 (larga vida al bueno de Roy) elevó esta cifra hasta los 649€, situándolo a la par que su rival más directo, el Note 4.

Se puede decir, por tanto, que la gama Nexus destacó especialmente sólo cuando su precio fue sensiblemente inferior al de la competencia. Nunca fueron malos terminales ni de lejos, pero estos últimos años sus rivales han tenido un nivel espectacular.

El nuevo Pixel, una joya que no innova

Este nuevo Google Pixel sigue las pautas del mercado actual: componentes a la última y de primera, buen diseño y buenos apartados multimedia. Nada nuevo bajo el sol. Ni siquiera el precio, que se sitúa en nada menos que -agárrate- 759€. Si queréis echarle un vistazo más detallado a estas nuevas apuestas de la empresa del buscador, os recomiendo leer el artículo que escribió mi compañero Carlos al respecto.

Empezando por la estética de los terminales, tengo que reconocer que me parece original. Me gusta la franja de cristal en la parte trasera, aunque no soy nada partidario de acabados con esquinas y cantos redondeados al estilo iPhone 6. No obstante, poco se le puede objetar, ya que tiene pinta de contar con una construcción impecable. Eso sí, ¿es el más bonito del mercado? Dependerá de cada uno, pero lo que está claro es que no va a ser un líder indiscutible en este aspecto.

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Las pantallas, por su parte, disponen de tecnología AMOLED y resoluciones 1080p para el modelo de 5″, y 1440p para el de 5.5″. Estoy convencido de la calidad será incuestionable; pero, ¿serán las mejores? Sin haberlas probado, me atrevo a afirmar que no llegarán a los niveles de las de los últimos Samsung o las de los iPhone 7.

Las baterías, de 2770 y 3450 mAh, tendrán una autonomía de mínimo un día, según Google. Puede que hayan optimizado el sistema al máximo, pero dudo mucho que estén muy por encima de la media, y se quedarán muy lejos de lo que nos ofrecen alternativas como el Galaxy A9 -mi actual dispositivo, que me llega a hacer unas 10 horas y media de pantalla- o el Redmi 3. Es decir, estarán bien, pero no revolucionarán el mercado.

La cámara parece muy prometedora, y según los californianos es lo mejor que ha visto el mundo de los smartphones hasta ahora. Habrá que ver, aunque personalmente no me lo creo, ya que me resultaría muy extraño que con una apertura f/2.0 superara a los sensores del Galaxy S7, LG G5 o iPhone 7.

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Imagino que ya veis por dónde voy. Un terminal fantástico, pero no deja de ser uno más. No tiene nada que justifique su compra frente a sus rivales más directos, y en la mayoría de casos me atrevo a asegurar que merece más la pena comprar un dispositivo que cueste la mitad, y ahorrar la diferencia.

Un precio de escándalo

El precio merece un apartado diferente al resto, ya que hay que darle de comer aparte. Los 759€ de salida duelen, más aún si estamos un poco acostumbrados a ver qué ocurre en la industria últimamente. Ya lo critiqué en el artículo que escribí sobre Apple y el iPhone 7, y en este caso no va a ser menos: poco a poco las compañías van subiendo el precio de sus productos, de forma que de aquí a unos años nos parezca normal que cobren 800 € por un gama alta.

Dicho claramente, pretender embolsarse 759€ por la versión básica del Google Pixel me parece una auténtica tomadura de pelo. Es un smarthpone muy completo, potente y equilibrado, pero no ofrece absolutamente nada que justifique el incremento de precio. Y es que ya lo hemos visto antes con los Nexus 4 y 5: los terminales de esta gama han sido aclamados cuando el factor del dinero era uno de los más apetecibles. De todas formas, no quiero desmerecer esta nueva apuesta comparándolo con sus predecesores, ya que creo que los casi 800€ la desmerecen por sí sola.

La parte positiva de todo esto es, por supuesto, que nadie está obligado a comprar nada. Bajo mi punto de vista, hay alternativas infinitamente mejores, y somos los usuarios los que decidimos qué se adapta mejor a nosotros. Eso sí, no le auguro un buen futuro en ventas a estos Pixel, y el motivo está muy claro: la gente no es tonta. Y no quiero decir que el que compre estos terminales sea un idiota, pero sin duda el precio es desproporcionado y en relación calidad-precio se pueden encontrar fácilmente mil opciones más apetecibles.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Os parece que las prestaciones justifican estos 759€ de base?

Marco

Marco

Ingeniero de Telecomunicaciones, estudiante y usuario de Android desde el HTC Magic. Muy crítico con todo lo que pruebo, ¡hay quien me llama hater!
Marco
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